Tu vida

En medio de la noche el cuarto era iluminado por la televisión, aquel espacio de cuatro por tres metros tomaba distintas tonalidades cambiando con cada escena, ese espectáculo cautivaba mi mirada. ¡No! No era la programación lo que me mantenía absorto con la vista clavada en aquella pared cubierta casi en su totalidad por ese aparato, ¿qué interés podría causar en mí un infomercial contemplado hasta la saciedad?

Justo era lo simple lo que me mantenía ocupado. Sólo observaba la forma en que los colores aparecían de pronto frente a mí cambiando de manera vertiginosa, imposibilitado para captar las pequeñas alteraciones producto de cada componente de aquella pantalla.

Durante 18 meses una parte de mi trabajo sería solo para pagar aquel aparato pegado a la pared de una minúscula habitación apenas compartida por una cama, pero ¿qué más da unos meses de deuda? Bastante tengo ya con trabajar para mantener una familia que no me pertenece más, que justo perdí por falta de tiempo.

Curioso… porque desde entonces cada día me resulta con un exceso de horas y sobre todo cargado con demasiados minutos al anochecer. Trato de no pensar, aunque no existe forma simple para evitarlo, una vida desmoronándose en segundos sin ser consciente de ello. “Aún puedes rehacer tu vida”, me recitan familia y amigos como mantra de sanación. ¡Carajo! Pero ¿y qué, si no quiero otra vida? Si quiero aquella por la que pagué y pago cada día, ¡¿qué si no quiero una nueva televisión?! Sino aquella que dejé en la misma casa donde alguna vez se encontraba mi familia. ¿Qué jodidos haces cuando nada de eso es posible?

─ ¡Comienza ahora mismo una nueva vida!─ exclama la presentadora, al comenzar una vez más el mismo infomercial, interrumpiendo mis pensamientos.

¡Ojalá fuera tan simple como eso!, tal como comprar cualquier producto milagro anunciado durante la madrugada o adquirir a crédito una televisión, pero eso no posee sentido puesto que la existencia es una cruel usurera y resulta que un día tu vida deja de ser tuya sin importar cuanto hayas trabajado por ella. Justo en eso trato de no pensar, mientras observo aquella televisión iluminando la noche.

27

— ¿Cuándo vas a crecer, Oliverio? Ya estas bastante grandecito para seguir haciendo pendejadas.— Me soltó a quemarropa, aunque mi nombre no es Oliverio y quizás no hayan sido esas sus palabras, posiblemente estoy algo confundido y solo he mezclado escenas de alguna película.

He tenido muchos nombres, alter egos, mas nunca me he llamado Oliverio. Me encanta mi nombre: Luis, pues me recuerda a mi abuelo; sin embargo me habría gustado ser Oliverio o Pablo o Mario o Fulano de Tal, Poeta. Quizás por eso me reinvento a cada momento, en cada letra, mala letra; para ocupar ese espacio que he creado deseando ser quien no soy.

Y tal vez, por eso he muerto varias veces, un par al menos, las necesarias aunque por ahora ninguna la definitiva. Entre tragos, cigarros, amores, tristezas y las noches…

Muchas noches. Envuelto en pensamientos, sumergido en el silencio.

—Busca una mujer, alguien que te quiera, cásate y se responsable. ¡Ya estas viejo! — Estas si fueron sus palabras, las recuerdo con precisión puesto que aún resuenan en mi interior.

¿Responsable? ¿De quién? Si soy incapaz de serlo de mí, por eso a las primeras de cambio, muero. Desaparece un ego y nace uno nuevo, con la esencia del anterior, con lo mejor de él o al menos eso quiero creer. He muerto tantas veces, las necesarias. No sé cuántas vidas me quedan…

—Te quiero; pero no puedo verte mas así, por eso me voy. — Se despidió de mí al mismo tiempo que me había deseado un “feliz cumpleaños”, y así empezaba otro giro entorno al sol: “¡Felicidades y Adiós!”.

Veintisiete, casi todo un año de posibilidades, para aprender a tocar un instrumento, para reunir un grupo y para grabar un gran disco. Todo un año para morir, otra vez.

— ¿Crecer? Quizás mañana, hoy… ¡Hoy es mi cumpleaños!— fue lo único que le dije.

 

Mi Cumpleaños” – Hombres G

 

Sueño

Sueño
Tu piel
Tus senos
Tus caderas
Tus muslos
Tus piernas

Sueño
Con tu cuerpo en mi cama
Con tus besos en mi piel
Con mis labios en tu sexo

Te sueño
Te sueño en mi vida
Como una travesura
Como una promesa
Como mi presente

Sueño
Cada noche
Cada día
Despierto

Happy fucking birthday to me

Y una vez más he completado una vuelta alrededor del sol, suman veintiséis desde que nací; cumpleaños le dicen. Es un tanto raro escribirlo, pasar esa línea de los veinte años y acercarse a los treinta; solo tengo que aguantar algunas vueltas más en pie. Simple.

Luego recuerdo que tengo un conflicto con el tiempo, con el Señor Tiempo. En algún momento se detuvo para mi, entonces deje de crecer (aunque no de envejecer que seria afortunado de cierta manera); y me descubrí siendo el mismo durante varios años, inmutable.

No es culpa del tiempo, simplemente no quieres ser como los demás”; dicen y supongo que es verdad. Así fue como quede fuera de lugar, suspendido en el tiempo; atrapado en un déjà vu permanente y necio a vivir el mundo como creía que debía ser. Nada simple.

Es curioso como el tiempo cambia las cosas, me gusta creer que es siempre para bien; aunque a veces las cosas se sientan un tanto jodidas. ¿Qué mejor forma de crecer que a través de la adversidad? Por eso me gusta llamar este año como el año en que comencé a crecer, después de perderme como nunca lo había estado; me descubro siendo el mismo aunque un poco más completo. Mas yo, sí eso es posible.

Crecer es fácil, nadie nunca dijo. Aun sigo buscando algunas partes de mí, entre lo que creo y es; buscando el equilibrio para mantener la cordura. Ojala y el Señor Tiempo este de mi lado.

Mi Cumpleaños” – Hombres G

“Hoy es mi cumpleaños… Felicítame.”

Tristes

¿Qué dirá el mundo?
Si dos tristes se encuentran.
Si tu soledad acompaña a la mía.
Si compartimos nuestras tristezas.
¿Qué dirá la felicidad?
Permanecerá indiferente
o tendría alguna objeción
negando su presencia.
¿Qué pasaría?
Si la tristeza fuera solo mía.
Si solo fuera mi imaginación
y tu seas ajena a mi vida.
Ahora lo se…