Amigo, amigo mío,
estoy muy enfermo.
No sé de dónde me viene el dolor.
O es el viento que silba
sobre el campo desierto y sin nadie
o como al bosque en septiembre
inunda los sesos el alcohol.

Mi cabeza agita las orejas,
como el pájaro sus alas.
La cabeza ya no puede
cimbrearse en el cuello del pie.
Un hombre negro,
negro, negro,
un hombre negro
se sienta en mi cama;
un hombre negro
no me deja dormir.

El hombre negro
pasa el dedo por un libro horrible,
ganguea sobre mí
como sobre el muerto un monje:
me lee la vida
de un bribón y un perdido
y me llena el alma de angustia y pavor.
El hombre negro,
negro, negro.

«Escucha, escucha
—me susurra—,
el libro trata de asombrosas
ideas y planes.
Ese hombre
vivía en el país
de los más asquerosos
matones y charlatanes.

En diciembre allí
la nieve es blanca a más no poder
y las ventiscas mueven
alegres ruecas.
Aquel hombre era un aventurero,
pero, eso sí,
de la mejor marca.

Era elegante,
poeta además,
con poquitas fuerzas,
pero tesonero,
y a una mujer
de cuarenta y pico
la llamaba canalla
niña querida».

«La dicha —decía—
es juego de ingenio y de manos.
Los espíritus lerdos
siempre son infelices.
¡Qué más da
que tantos dolores
nos causen los gestos
quebrados y falsos!

En épocas de tormenta
y en el frío de la vida,
cuando pierdes a alguien
y cuando sientes pena,
aparentar alegría y calma
es la mayor de las artes».

«Hombre negro:
¡No tienes derecho!
No es tu quehacer
el bucear.
¡Qué me importa la vida
de un poeta camorrista!
Anda, vete a otros
a leerlo y contarlo».

El hombre negro
me mira muy fijo
y sus ojos se empañan
de una vomitona azul.
Parece decirme
que soy un bandido y un ladrón
que descaradamente
despojé a no sé quién.

…………………………………………

Amigo mío, amigo mío,
estoy muy enfermo.
No sé de dónde me viene el dolor.
O es el viento que silba
sobre el campo desierto y sin nadie
o como el bosque en septiembre
inunda los sesos el alcohol.

Noche helada.
Hay silencio en la calle.
Solo a la ventana,
no espero a invitados ni amigos.
La llanura está cubierta
de cal movediza y blanda,
y los árboles, como jinetes,
se han citado en nuestro jardín.

Llora lejos
un siniestro pajarraco nocturno.
Los jinetes de madera
siembran un repique de cascos.
Otra vez ese negro
Se sienta en mi silla,
levanta el cilindro
y recoge con desenfado el faldón
«Escucha, escucha
—me chilla a la cara,
y se inclina
más y más sobre mí—:
nunca he visto
a un canalla
que de forma tan tonta
padeciera insomnio.

Acaso me equivoque:
hoy es noche de luna.
¿Qué más puede desear
este mundo cargado de sueño?
Si se presenta “ella”
con sus muslos gordos
eres capaz de recitarle
tu lírica canija y cursi.

Me encantan los poetas:
es gente entretenida.
Siempre se les ocurre
una historia de sobra sabida:
igual que un espantajo melenudo,
a una escolar granujienta,
hablan del universo
rebosando gana carnal.

No sé, no recuerdo,
en un pueblo,
tal vez de Kaluga
o tal vez de Riazán,
en una familia campesina
vivía un niño
de pelo rubio y ojos azules…

Y se hizo mayor,
y, además, poeta,
con poquitas fuerzas,
pero tesonero,
y a una mujer
de cuarenta y pico
la llamaba canalla
y niña querida».

«Hombre negro:
eres un mal huésped.
Hace tiempo que vas
Arrastrando esa fama».
Airado, furioso
le tiro el bastón
a la jeta,
apuntando a la sien…

…………………………………………

…La luna murió,
en la ventana azulea el alba.
¡Ay, qué noche!
¿Qué has hecho, noche?
Llevo puesto el cilindro.
Conmigo no hay nadie.
Estoy solo…
Y el espejo roto…

Sergéi Esenin

(Traducción de José Fernández Sánchez)

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De sazón

Escribe un poema en el que uses todas las palabras de la siguiente lista:

-Ejotes
-Chuleta
-Papel higiénico
-Arroz
-Chipotle
-Atún
-Tortillas
-Chayote
-Aspirina

Todas las palabras de la lista deberán estar distribuidas alrededor del poema, es decir, no está permitido enlistar ni mencionar dos o más juntas. La extención máxima es de 1000 caracteres.

Curiosa propuesta de “El Péndulo” como parte de un pequeño concurso, al que por no dejar me animé a escribir algo. Y al leer se animan a votar, pueden hacerlo aquí.



De sazón

Huevos con ejotes por la mañana.
¡Vaya forma de despertar!
Tú aroma impregnado en mi cama
Y en la mesa una taza de café.

Tu manera de danzar,
Tu andar liviano al cocinar.

Arroz esponjoso,
Ciencia que nunca entendí.
Tortillas a mano.
Tu corazón volcado en mí.

Chuleta en un sartén,
Chipotle en tu mejilla.
Mis manos en tu piel,
Soltando tú sostén.

 Tu manera de amar,
Atender cada detalle.
Y siempre recordar:
Mi odio al chayote,
Alegrar mi día,
Aliviar el dolor.

 Me mal acostumbraste, ex amada mía.
 De una buena vida a una lata de atún.
¡Vaya forma de despertar!
Escribir en papel higiénico
Y una aspirina para el malestar.

Adiós

¿Cuántos adioses llevo en esta vida?
Uno, dos, tres…

¡Entonces
un aguijón se clava en mi pecho!
Hierve la sangre
y consume mi aliento.

Recordar es veneno
que intoxica el alma
porque cada final
es una herida,
porque conozco
cada fantasma
y porque el tiempo
nada alivia.

Basta decir:
Mi vida está llena de despedidas.
Palabras mudas,
desamparadas caricias,
anhelos fragmentados.
Inconclusa poesía.

063 Real de Catorce

Que extraño es descubrir o redescubrir un lugar que se cree conocer, que se ha recorrido varias veces; aunque siempre durante el día. Que extraño es recorrerlo con el manto de la noche, con sus calles atestadas de gente y con música de fondo.

Real de Catorce siempre será un lugar hermoso y aunque suene a cliché: mágico, pues ese el mejor adjetivo para describirlo. Y justo solo en eso podía pensar anoche mientras me descubría en medio de este pueblo como la primera ocasión en que lo visitaba de noche, no era el único pues también era así para mis acompañantes; la cercanía es la culpable sin duda. Vivir tan cerca que nuestra visita es tan breve, no nos damos el tiempo para maravillarnos por entero; tanto como es capaz de hacerlo este pueblo.

Afortunadamente acudía a una cita, a escuchar a un poeta que admiro de corazón; al maestro José Cruz. Y aun me siento flotando, extasiado por la música, por lugar y el momento. Si existe la envidia de la buena es la única que puedo sentir por las letras de José Cruz, por su obra poética. Su música que es justo un hechizo, pues me yo era acompañado por algunos que desconocían el objeto del evento y regresaron encantados por lo escucharon. ¿Cómo no amar un buen poema, si la vida es poesía?

Gracias al maestro José Cruz, por sus letras y sobretodo por su enorme fuerza; por seguir siempre adelante a pesar de la dificultad. Gracias por una mágica noche, en un mágico pueblo. 

 

Pregunto

Donde nace la mejor poesía, de la pluma o el teclado; de la alegría o el dolor.
De aquella libreta que deje olvidada con versos de poemas que nunca termino.
Surgen de la realidad o de la fantasía, de aquello que deseo y no tengo o de lo que puebla mi vida.
Se alimentan de besos y caricias o de lágrimas y heridas.
De miedo o fortaleza. De dudas o respuestas.
Que poesía es la más bella, la que habla de felicidad o de tristeza; de lo etéreo o lo mundano. La que existe o la que aún no se ha escrito, la que se lee y vive o la que termina en olvido; la que todos conocen o aquella que solo a mi me pertenece. Habla de odio o amor, de ti o de todo el mundo. 
Escrita con  tinta o sangre, cincelada en roca; trazada sobre arena o como un suspiro. Construida de palabras fuera de contexto, sin ningún orden o estilo; acompañada de rimas o carente de ellas. Simple o rebuscada, con alguna pendejada para no tomarse en serio.  
O quizás en forma de prosa adornada, llena de estrellas o alguna luciérnaga; por aquello del brillo. Debería volar, algo que nos haga sentir un poco más cerca de lo divino o nos recuerde que del barro hemos nacido.
Tiene sentido o razón, obedece alguna regla; debe poseer un color o desarrollar un tema. Inconclusa… 
Solo pregunto.