101 ¡Feliz Jodido Cumpleaños a mí!

Creí ubicar el momento en que comenzó esta costumbre, pero nuevamente la memoria juega conmigo y se presta para confundir recuerdos, lo cierto es que ya hace algunos años de ello en que esto empezó, quizás de aquel segundo o tercer primer amor que sin duda fue el primero a quien escribí un poema o un par de cartas de aquel que fue el verano más largo de mi vida. De aquellos primeros años escuche Hombres G , y en algún momento llegaría a mí el disco “Peligrosamente Juntos”…

De ahí todo comenzó, no con la frecuencia que los últimos años ha traído o la rutina que viene con los días, pero si como algo constante en mi vida que de no ser escéptico hasta consideraría invocación porque al menos los últimos 13 años se han convertido en tradición (con alguna excepción), de la cual no pretendo desprenderme porque justo disfruto esta parte cuando llega el día y porque justo así se siente cada peldaño de mi vida (desde hace algunos años).

Hoy es mi cumpleaños, felicítame

Seguir leyendo

27

— ¿Cuándo vas a crecer, Oliverio? Ya estas bastante grandecito para seguir haciendo pendejadas.— Me soltó a quemarropa, aunque mi nombre no es Oliverio y quizás no hayan sido esas sus palabras, posiblemente estoy algo confundido y solo he mezclado escenas de alguna película.

He tenido muchos nombres, alter egos, mas nunca me he llamado Oliverio. Me encanta mi nombre: Luis, pues me recuerda a mi abuelo; sin embargo me habría gustado ser Oliverio o Pablo o Mario o Fulano de Tal, Poeta. Quizás por eso me reinvento a cada momento, en cada letra, mala letra; para ocupar ese espacio que he creado deseando ser quien no soy.

Y tal vez, por eso he muerto varias veces, un par al menos, las necesarias aunque por ahora ninguna la definitiva. Entre tragos, cigarros, amores, tristezas y las noches…

Muchas noches. Envuelto en pensamientos, sumergido en el silencio.

—Busca una mujer, alguien que te quiera, cásate y se responsable. ¡Ya estas viejo! — Estas si fueron sus palabras, las recuerdo con precisión puesto que aún resuenan en mi interior.

¿Responsable? ¿De quién? Si soy incapaz de serlo de mí, por eso a las primeras de cambio, muero. Desaparece un ego y nace uno nuevo, con la esencia del anterior, con lo mejor de él o al menos eso quiero creer. He muerto tantas veces, las necesarias. No sé cuántas vidas me quedan…

—Te quiero; pero no puedo verte mas así, por eso me voy. — Se despidió de mí al mismo tiempo que me había deseado un “feliz cumpleaños”, y así empezaba otro giro entorno al sol: “¡Felicidades y Adiós!”.

Veintisiete, casi todo un año de posibilidades, para aprender a tocar un instrumento, para reunir un grupo y para grabar un gran disco. Todo un año para morir, otra vez.

— ¿Crecer? Quizás mañana, hoy… ¡Hoy es mi cumpleaños!— fue lo único que le dije.

 

Seguir leyendo