Letras sin Sentido

Mis letras.

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Tal vez me escondí tan bien, en este lugar a la vista de todos, encerrado tras este negro espejo. En donde basta pensarme y escribir mi nombre para encontrarme, ahí detrás de una imagen que no soy aunque sea yo.

O simplemente entre esta multitud, en medio de este océano de rostros de tantos nombres e infinitas letras, se ha diluido mi ser. Entonces, entiendo que no existo, que no soy más que otro dato perdido en la inmensidad de este sistema.

Soy un video, una imagen, un texto, una conexión; un ser etéreo moldeable, que ocupa cada forma para vivir en ese breve instante de atención de otro dato perdido en este mismo espacio. 

En esta vorágine de secuencias y números, soy. Rodeado de todos, con nadie cerca, en silencio y dudando de mi otro ser. Aquí escondido tan bien, en este lugar a la vista de todos, en donde nadie me encuentra; y confirmarme que en verdad existo fuera de esta red. 

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inhabitable

Inhabitable

No es tu ausencia, es el silencio.
Mi risa y carcajadas apagadas, 
llenando el  vacío de esta casa. 
Es la cama en donde no estamos,
el óxido de mi cuerpo, 
el polvo sobre las sabanas.

Son mis ojos mortecinos, 
y mi sonrisa llana, 
los fantasmas del recuerdo 
que danzan en cada habitación. 
Es el derrumbe de las promesas, 
los escombros de mi corazón, 
el gris de paredes 
adornadas de olvido hoy. 

Es el dolor que inunda este suelo,
las grietas que parten cada rincón,
es el fuego que consume lo que ya no es.
Es el tiempo suspendido en este sitio, 
convertido en domingos eternos, 
el primero del año, en minutos perpetuos.

No... No es tu ausencia, 
son los daños y está endeble estructura
que apenas resiste, 
lo que hace inhabitable este cuerpo,
este espacio, que tu hogar un día fue.

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Ladrona de Sonrisas

Ladrona de Sonrisas

Se quedó, ahí donde nació.
Agazapada, escondida,
entre dudas y miedos;
tras enormes murallas.

Se quedó oculta y en silencio,
cuando nació radiante y estruendosa.
Se quedó esperando volver a sentir:
El candor y el amor que vida le dio.

Anda en donde nunca miras,
en donde dejas aquello que evitas,
en donde habita aquello que no hablas. 

Ahí, solitaria y no tan ajena,
vive entre tus dudas y tus miedos,
vive tras las murallas que has alzado,
vive en esa parte oculta de tu corazón.

¡Oh, pobre de ella!
Pobre sonrisa la mía,
perdida en aquel lugar;
respirando entre tus latidos.
Ajena a mi rostro, como tú a mí. 

Desapareció tras tu partida
y pensé llamarte: ¡Ladrona!
Entonces dudé, en la soledad,
en el frío de tu cuerpo ausente.

Aún dudo... 
Si aquella sonrisa,
que nació con tu llegada:
¿A quién pertenece? ¿Era tuya o mía?

O quizás...
Únicamente viniste mi vida,
con todo tu candor y amor,
a plantar en mí una sonrisa
en el árido páramo de mi rostro.

Y alimentarla,
hacerla crecer y brillar,
solo para después robarla.
Sin saberlo o proponértelo.
¡Oh, ladrona de sonrisas!

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depresion

De Premere

Trabajar a oscuras,
con el alma apagada,
con el pensamiento nublado.

Andar en tinieblas,
con un abismo por dentro,
con la inercia de la vida.

Vivir a penas,
con la mente en agonía,
con las ideas revueltas.

Seguir sin aliento,
con los pulmones en apena... 
Pero aún sonriendo. 

La noche traga
y el día escupe un muerto.
Que trabaja, anda y vive... 
Y así, en silencio resiste. 

Dos poemas

Tengo un poema:
en la punta de la lengua, 
En la yema de mis dedos...
En busca de fuga. 

Un poema:
inspirado en tus caderas 
y tu alma bella. 

 Un poema:
en espera de respuesta, 
de volverte a encontrar. 
Aunque ello nunca llega. 

Tengo un poema:
que he escrito
en tu ausencia, 
intoxicado en licor;
en la puerta del baño
de este jodido bar, 
con estas tristes letras.

Corazón Funambulista

Corazón noble, 
funambulista ciego. 
Que cruza sobre el abismo
a paso lento y latido temeroso. 
Entre la ansiedad y el miedo, 
entre la nostalgia y el duelo. 

Corazón guerrero... 
¡Espartano valiente!
Que cruza sobre el abismo 
temerario y optimista. 
Entre la esperanza e ilusión, 
entre el amor y los sueños. 

Late, late, late... 
Sigue sobre el abismo, 
al filo de la cuerda. 
Sin dar tregua, 
sin un paso atrás, 
sin pestañear. 

Late, late, late... 
No desistas en tu andar, 
No dudes más. 
La cuerda es larga, 
mayor tu entereza. 

Corazón pequeño. 
Mi pequeño corazón:
¡Esto también pasará!

Duplicidad Ingenua

Recorro las plazas y parques
que solíamos frecuentar,
esperando encontrarnos

Para saber que este
el que busca: no existe.

Y aún existo,
ahí donde tú estas.

Desorientado

He vuelto a perderme en esta ciudad que recorrí tantas veces prendado de tu mano, pero ante tu ausencia estas calles me resultan simplemente extrañas.

Posteridad

Aun conservo aquellas fotos que prometimos enmarcar un día.