TKD

Hoy, hace un año comenzaba en el taekwondo. Lo cierto es que la iniciativa no surgió de mi, desde hace algún tiempo mi hermano me invitaba con bastante insistencia; pero yo me encontraba bastante renuente. Él había comenzado a entrenar desde hace algunos años, debo decir que de los dos él era el atlético y mi actividad física se reducía al movimiento del mouse; por eso cuando el afirmaba que era algo fácil (y que me iba a gustar) dudaba completamente de su palabra.

Finalmente por diversas circunstancias a fines enero decidí aceptar su invitación, comenzaría a entrenar en febrero; mi hermano estaba mas entusiasmado con mi decisión que yo. Para mi aun eran mayores mis dudas, los prejuicios que había construido en muchos años; pero había llegado el momento y tenia que intentarlo al menos.

Sin coordinación, sin fuerza; sin equilibrio, sin condición física, en una clase rodeado de cintas negras y un largo etcétera; hicieron que el inicio resultara bastante complicado. Cada entrenamiento requería un enorme esfuerzo, sobretodo mental; enfrentarme al “no puedo”. “Eso esta difícil y no voy a poder”, era mi realidad o al menos eso pensaba.

El orgullo me impulso a continuar, no podía rendirme y abandonar; esa fue mi motivación inicial. Eventualmente se trasformo, comenzaba a disfrutar de cada sesión sin importar lo difícil o cansada que resultaba; cada entrenamiento era divertido. Cada paso, cada movimiento; era desenredar un pensamiento, un patrón. Y había empezado a encontrar todo aquello satisfactorio.

Creo que mi hermano no puede imaginar lo agradecido que estoy con el por su obstinación, por su apoyo; desde la invitación y en cada clase. Gracias a esto, cambio por completo aquello que había creído como verdad; me encamino a descubrí un aspecto que era para mi desconocido.

Un año después, lo que mas valoro del taekwondo no es el cambio físico sino el mental. Saber que la constancia, disciplina y esfuerzo; son la base para lograr una meta; para sortear incluso aquellas barreras que creía infranqueables. ¿Quien iba a imaginar? Ahora puedo mover un pie después del otro sin caer.

 

루이스 [Luis, en coreano; es lo que lleva inscrito
 el cuello de mi dobok (uniforme)]

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