A propósito… paradojas

“-¿Qué haces aquí? -preguntó al bebedor, a quien encontró instalado en silencio ante una colección de botellas vacías y una colección de botellas llenas.

-Bebo -respondió el bebedor, con aire lúgubre.

-¿Por qué bebes? -le preguntó el principito.

-Para olvidar -respondió el bebedor.

-¿Para olvidar qué? -inquirió el principito, que ya lo compadecía.

-Para olvidar que me da vergüenza -confesó el bebedor, bajando la cabeza

-¿Vergüenza de qué? -se informó el principito, que deseaba socorrerlo.

-¡Vergüenza de beber! -concluyó el bebedor, encerrándose definitivamente en el silencio.”

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Paradojas para joder

Desperté pensando en ayer esperando que fuera diferente, y solo me descubrí lleno de rabia e invitando al caos; haciendo de mi andar una pesada carga. Exhausto, termine sepultado entre sabanas pesadas como lozas; tejidas de nostalgia.

Hoy despierto y ayer duele, duele como hoy y siento miedo que duela como mañana. Me doy cuenta que existo fuera del momento, vivo fuera del tiempo y por lo tanto lo que sufro es mi inexistencia.
Quizás por ello, cada mañana cuestiono el ayer; buscando en la memoria pruebas de mi existencia.

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09

Desastre en potencia es profecía, casi invocación. El caos se presenta espontáneamente, en forma explosiva; se desencadena y se propaga. Me rasga la piel hasta el alma, carcome mis huesos; oprime el corazón.

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Manifiesto

Soy un desastre en potencia, debo anunciar; porque nada será si desconoces la verdad. De mi la cordura hace tiempo se fugó en busca de utopías, cazando la eternidad. Mi corazón sufre de narcolepsia y terror  nocturno, en cualquier latido puede ser víctima de sueño. Tengo conciencia nerviosa que se inquieta con facilidad, lo alteran las acciones de mis vecinos; comienza a temblar.
Aún conservo mi infantil inocencia, acompañada de una adolescente inmadurez y un ánimo senil. Un humor sarcástico que tiende ser burlón, insensibilidad momentánea y remordimientos constantes. Empatía dolorosa, bondad reprimida por la cual ocasionalmente soy confundido como incorregible pendejo idealista. No soy confiable y tiendo a ser una mala influencia, si molesto me quedo.
Algún tiempo deje de tener amigos, por lo que aún me cuesta fiarme de ellos. Me asustan los extraños que no tienen vicios. Mis modelos a no seguir incluyen algunos religiosos, por ahora no me preocupa el cielo; aunque hace mucho tiempo deje de ser ateo. Creo, pues mi alma vibra con la armonía del universo. Dudo, pues es mi naturaleza cuestionarme y más cuando ensordece el silencio.
Pensándolo un poco quizás decir desastre es exagerar, aún hay más por enunciar; si mañana sigues por aquí lo sabrás.
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