Adiós

¿Cuántos adioses llevo en esta vida?
Uno, dos, tres…

¡Entonces
un aguijón se clava en mi pecho!
Hierve la sangre
y consume mi aliento.

Recordar es veneno
que intoxica el alma
porque cada final
es una herida,
porque conozco
cada fantasma
y porque el tiempo
nada alivia.

Basta decir:
Mi vida está llena de despedidas.
Palabras mudas,
desamparadas caricias,
anhelos fragmentados.
Inconclusa poesía.

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